Las heroínas de la patria nicaragüense

Calentando los motores para su única marcha están las madres de abril de Nicaragua. Empieza el grito pacífico de guerra por cada una de ellas. Preparan sus instrumentos para la envestida a favor de la justicia. Pancartas por todos lados, reverencia a la palabra “amor”; sí, amor de madre, amor sufrido, amor bondadoso.

Presentían la muerte de sus hijos e hijas desde el momento que los vieron partir autoconvocados pacíficamente. Era la carne de ellos que se prestaban para el matadero Ortega Murillo que, solo con dar la orden de atacar, arremetieron con muchos jóvenes, adolescentes y adultos en las protestas estudiantiles universitarias aquel horroroso 19 de abril.

Las flores que les regalarán, no revivirán a sus hijos; sin embargo, las esperanzas de creer en la muerte de esos criminales avivan las fuerzas para proclamar libertad y democracia para Nicaragua. Son ellas, las madres, las que no tienen nada que celebrar ese treinta de mayo, las que encabezaron la resurrección del temor de Daniel Ortega.

Las luchonas 19 de Abril gritan en medio de la protesta del 30 de mayo, “¿y su fuera tu hijo?”. Sí, ¿y si fuera el tuyo el que está en un ataúd metido y con un gran peso de tierra?, ¿y si fuera el cuerpo de tu hijo, uno de los desaparecidos? Los sentimientos y expresiones son muchas, pero para entender el dolor de una madre hay que ponerse en sus zapatos.

Por eso ellas son las primeras en la caminata. Ellas son las primeras en la lucha contra la nueva revolución ante la dictadura que se ha formado por más de 23 años en Nicaragua. Son madres con dolor de parto porque el lobo vestido de oveja les arrebató una parte de ellas.

¿Y qué si al final de la marcha ellas mueren? ¡Ya murieron los suyos, qué más da! No están para vasallajes de honores sino para clamar por el dolor que sale de sus entrañas. No les importa desfallecer, les importa hablar y ser escuchadas. No les importa el temor, les arropa la fuerza y la convicción de ver pronto un país libre.

Las heroínas de la patria nicaragüense están sometidas a la verdad y por eso caminan unidas dentro del Movimiento 19 de abril, bravas, altaneras y fuertes. Y aunque la muerte les venga de frente en cada marcha, sus otros hijos las respaldan con morteros y piedras porque a partir de ese 19 de abril la ciudadanía desconoce lo que significa democracia.


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